Juan Pablo II - John Paul II
Comenzó en el valle su caminata lenta,
senderista con ropa blanca se aproxima
al cerro remarcado sin nada de miedo;
podremos imitarte amigo con tu ayuda.

Piedras en lo verde componen el camino,
son ya varias decenas de letreritos fijos
que, escalando roca conducen a tu signo
visible en la nube suave y tan blanca.

Y ella más arriba contempla la llegada
al principio más bello, al gozo más completo.
Y a la vez acompaña por su bondad divina
de círculo fibroso con brillante luz densa.

Con el rezo de todos el reflejo del día
te saluda, ahora como recién nacido;
porque en ese tramo despejado de dudas
la realidad vive eterna con el Padre.

José Pómez
http://www.pomez.net


Cuando te miro tan frágil,
indefenso y casi yerto,
no me cabe ni una duda
de lo fuerte que ahora eres.

Cuando miro que en tu gesto
quieres poner la sonrisa
pero te vence el dolor,
no me cabe ni una duda,
de que estás hecho de amor.

Cuando siento que tu vida
pareciera que ahora pende
de un gemido y de un suspiro,
no me cabe ni una duda
de que te has hecho inmortal.

Cuando miro en tu ventana
que tu mano se levanta
entre débiles esfuerzos
por bendecir al que espera,
no me cabe ni una duda
de que mueves las montañas.

Cuando te miro encorvado,
ya sin fuerzas en las piernas,
para seguir caminando,
no me cabe ni una duda,
por doquier están tus pasos.

Cuando tu silencio grita
al no salir más tu voz,
no me cabe ni una duda,
tu palabra el mundo escucha.

Cuando recuerdo tus viajes
en que mi tierra tocaste,
y tumultos levantaste,
no me cabe ni una duda,
todo el mundo a tí te quiere.

Cuando siento dentro mío
que ya Dios te está llamando,
que el final está llegando,
no me cabe ni una duda,
ya te estás glorificando.

®Martha Josefina,marzo de 2005,
México, para Juan Pablo
querido©
We love you Juan Pablo II and we will miss you!
I would like to share with all of you a little story:
In Aug of 2002, John Paul II visited Mexico City. I decided to go to try to
see him at least from far away. When I arrived to Mexico City, I
immediately went to the avenues where he was going to go by and I
bought two rosaries to be blessed by him when he was passing by,
blessing all the people. I got to see him two times from far away, and I
got to receive his blessings when he was passing by me. I came back
from that trip very happy with my two blessed rosaries and with my
heart full of joy for seeing John Paul II. A few days later, on Aug 11th, I
lost my beloved son and all my happiness went away. In my son’s
funeral, I got one of my two blessed rosaries and I put it in my son’s
casket. The other one, which is a treasure to me, I keep it close to my
bed, around my beloved son’s picture.

I love you John Paul II!